¿Por qué nuestro nombre?

Tales de Mileto, uno de los siete sabios de Grecia e iniciador de la especulación científica, acostumbraba a realizar caminatas nocturnas en los alrededores de Mileto, su ciudad. Salía a aprender el movimiento de las estrellas y los cielos. En uno de esos paseos, acompañado de una joven criada tracia, mientras caminaba con su rostro levantado hacia lo alto ocurre lo inevitable: no ve un pozo justo enfrente de su camino y cae en él provocando la risa incontenible de la muchacha, inaugurando una historia de la teoría donde aquellos que hablan de la ciencia son celestiales en su mirada y mundanos en su andar.